lunes, 19 de noviembre de 2018

Adicto a ti.

Adicto a ti.

Me volví adicto a ti, al dulce aroma que desprende tu piel, al angelical e hipnotizador tono de tu voz, a tus besos, a tus abrazos a la forma tan bella en que me dices te quiero.
Y es que estoy malditamente enamorado de ti, nada puede liberarme o romper estás cadenas que me atan a la prisión de tu magnifica mirada, mirada en la cual me gustaría dormirme y jamás despertar, la vida sin ti no suele tener sentido, te convertiste en mi todo, mi todo ahora eres tú y a ti te daría mi todo sin pensarlo, por que tú te mereces todo.
Me volví adicto a ti, a mirarte por las mañanas al natural, y a hacerte el amor por las noches antes de acostarnos, me volví adicto al blanco de tu sonrisa, me volví adicto a tu cabello en espiral, me volví adicto a la forma en que mientes para no hacerme daño y a las veces en que mientes para que no me preocupe por ti.
Me volví adicto a decir tu nombre, me volví adicto a esas platicas por las madrugadas, me volví adicto a tus caprichos, a tus celos sin motivos, a tu llanto, a tu forma de vestir, a tu grandiosa forma de ser, y es que en verdad eres tan perfecta que hasta la perfección te tiene envidia.
Soy un adicto, un adicto a ti.
Adicto a la radiante figura de tu cuerpo, a tus gustos tan peculiares, a las canciones que solías dedicarme, a las películas que veíamos cada fin de semana hasta quedarnos dormidos en el frio del ocaso, adicto a como te sonrojas al mirame a los ojos, adicto a todas aquellas imperfecciones que te terminan haciendo perfecta, me siento malditamente enamorado de ti y no puedo ocultarlo.
Necesito todo de ti, eres mi otra mitad, aquello que complementa mi vida, el agregado extra de felicidad que necesito y por sobre todo eres aquello que me hace falta.
Por qué ninguna mujer se compara en belleza como tú, ninguna consigue hacerme sentir tan bien como cuando estoy contigo, ninguna a logrado entrar a este corazón con carcasa de metal y sentimientos de acero, ninguna ha logrado despertarme la ilusión que hace tiempo perdí, ninguna ha logrado alejar las sombras a mi alrededor para plantarme un futuro brillante a su lado.
La única has sido tú, sólo tú y siempre tú.
Soy adicto a ti y mi vida entera te pertenece, soy adicto a ti y quiero que seas mía, solo mía y de nadie más, soy adicto a ti y nunca quiero hacerte daño, si amarte es equivalente a suicidarse, cometería suicidio mil veces sin pensarlo, puedes hacer conmigo lo que sea.
Soy adicto a ti, a la forma en que me ignoras, a la forma en que te alejas, a la forma en que mientes para hacerme daño, a la manera en que decidiste terminar esta relación y la forma en que decidiste abandonarme.
Soy adicto a ti, a pesar de todo, soy adicto a ti.

Alan Alexis

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